Va para 3 años ya de una supuesta reforma eléctrica que el Ministerio de Industria puso en marcha en julio de 2013 y que incluía, inicialmente, un paquete de 14 normas con las que se pretendía corregir un desfase en el sistema que se estimó en 10.500 millones de euros para compensar parte del ya manido “déficit tarifario”.
Hace además ya un año , que el ex ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, afirmaba en su comparecencia ante la Comisión de Industria del Senado, que la normativa de la actividad de autoconsumo eléctrico “estaba en elaboración y sería aprobada antes de que finalice el mes de julio”.
Y añadía:
“Somos partidarios de que cualquier consumidor que desee instalarse equipos de generación pueda hacerlo”.
“No se trata de un impuesto al sol, sino sentido común porque de no abonar este peaje, el autoconsumidor estaría siendo financiado por el resto de consumidores”.
A día de hoy, entre otras cuitas y desventuras, tenemos la ley del impuesto al autoconsumo aprobada, un Real decreto sobre eficiencia energética (que medio y mal traspone la directiva Europea con retraso de más de 1 año y las sanciones pertinentes), aprobado “el último día de clase” como quien dice y por si fuera poco , un lío con escándalo y dimisión efectiva por los papeles de Panamá del principal actor. Todo ello, en plena vorágine de fallidos intentos de investidura.
Pero la vida continúa y el panorama lejos de resolverse, se complica en el horizonte, tanto de la eficiencia energética como de las renovables.
¿Quién se atreve a hacer una predicción?
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