Categoría: GEnergia

  • Acuerdo entre la Administración y los propietarios para la rehabilitación energética de las viviendas para evitar las perdidas de energía

    Las viviendas pierden dinero y nadie hace nada para evitarlo. Ni sus dueños ni la Administración, tan ocupada ahora en la problemática del alquiler, pero tan despreocupada en atender un mercado de casas tan vasto como ineficiente desde el punto de vista energético. En torno a 12.000 millones de euros se escapan cada año por las ventanas, puertas, cimientos y cubiertas de casi 26 millones de viviendas ineficientes, que son todas las construidas en España antes de 2007, calcula Carlos Castro, responsable técnico de Eficiencia Energética de Danosa, multinacional de soluciones integrales para la construcción sostenible. «Podrían ahorrar ese dinero cada año mediante una adecuada rehabilitación energética con aislamiento térmico de los edificios», añade.

    Esto es así porque más de la mitad del parque de viviendas es anterior a 1980 y fue levantado sin normativa de eficiencia energética. Estas casas no tienen, por ejemplo, aislamiento térmico. Hay que añadir todas las casas edificadas entre 1980 y 2007, antes de la aprobación del Código Técnico de la Edificación, porque tienen algo de aislamiento pero muy pobre. Así, dice Castro, «el 99% del parque derrocha energía». Además, lo hecho hasta ahora es insustancial: «las fachadas que se rehabilitaron entre 2011 y 2015 suman 57.000. Son 400.000 casas, de las que ni el 15% (unas 60.000) fueron con criterios de eficiencia energética», dice Albert Grau, gerente de la Fundación La Casa que Ahorra.

    Cierto es que algunas obras son costosas y que sin ayudas públicas los propietarios y comunidades de vecinos no pueden asumirlas. Pero otras son aptas para cualquier economía y por poco que se haga, se nota. Por ejemplo, sellar puertas y ventanas cuesta menos de 20 euros y evita que se pierda hasta un 30% del calor. Aunque sin cambiar las viejas ventanas por otras con doble acristalamiento, puede que no se alcance esa cifra.

    Otra medida es dejar entrar la luz natural en la vivienda para rebajar el coste de calefacción. La solución es colocar grandes ventanales (con doble acristalamiento). Aunque los españoles no entiendan de julios (unidad de energía) sí saben qué implica una buena orientación. «El 41,20% de los españoles lo que más valoran a la hora de elegir vivienda es la orientación», según una encuesta de Habitissimo.

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  • Comité Económico y Social Europeo aboga destinar 40% presupuesto UE a la lucha contra el cambio climático

    Poco después de que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU del 8 de octubre instara a los países a cambiar hacia un nuevo paradigma, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) aboga por un “pacto financiero-climático” para garantizar la financiación de las transiciones necesarias. Con el presupuesto de la UE para el período 2021/2027 a punto de ser aprobado, el adoptado, el CESE presenta la propuesta más ambiciosa entre las instituciones de la UE: el 40% del presupuesto de la UE debe dedicarse a la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias, ya sea ambientales, económicas o sociales.

    “No habrá empleos ni espíritu empresarial en un planeta muerto”. Depende de nosotros evitar este escenario de pesadilla y debemos actuar ahora, dice el CESE en su dictamen de iniciativa sobre el Pacto de Finanzas y Clima Europeo adoptado el 17 de octubre.

    “Si bien creemos que el cambio climático es una de las mayores amenazas para los seres humanos y para nuestro planeta, también vemos las oportunidades que surgen de la necesidad de cambiar la economía de Europa a una sostenible”, dice Rudy de Leeuw, ponente de la propuesta.

    Según la Agencia Francesa para el Medio Ambiente y la Gestión de la Energía (ADEME), la lucha contra el cambio climático podría llevar a un aumento neto de de cinco a seis millones de puestos de trabajo para 2050, y la Comisión Europea prevé tres millones de empleos adicionales en el sector de las energías renovables para 2020.

    “Detengámonos en el pensamiento nacional retrospectivo y enfrentemos los desafíos del futuro, aprovechando las oportunidades para promover un modelo sostenible que ayude a combatir eficazmente la desigualdad y fortalecer la democracia. Esto no lo puede lograr ningún Estado miembro por sí solo: necesita que Europa actúe colectivamente”.

    Invertir en la economía real. La Comisión Europea y el Tribunal de Cuentas Europeo estiman que se deben asignar 1,11 billones de euros cada año en Europa para luchar contra el cambio climático y sus efectos. “Con el pacto financiero-clima queremos redirigir las vastas cantidades de dinero, que actualmente fluyen en burbujas financieras, hacia la economía real. Esto incluye una mayor inversión en innovación e investigación y desarrollo, con un enfoque especial en la transición energética, las economías circular y colaborativa, y la automatización para evitar la disminución de empleos de calidad “, subraya Leeuw. “Estamos convencidos de que, a largo plazo, solo aquellos que ecologicen su economía se mantendrán en la cima del mercado mundial. Nosotros los europeos podemos convertirnos en los líderes de este desarrollo”.

    Europa necesita un plan y los necesarios instrumentos financieros. El pacto financiero y climático requiere el establecimiento de un marco político europeo claro y predecible a largo plazo, con el fin de garantizar la seguridad de la planificación de las inversiones. El próximo marco financiero plurianual (2021-2027) debe promover el desarrollo económico sostenible y empleos de alta calidad contribuyendo a la transición a una economía baja en carbono para 2050. El presupuesto de la UE dedicado a la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias debería aumentar desde el 25% actual que propone la Comisión o el 30% que sugiere el Parlamento Europeo para alcanzar el 40%.

    El BEI se convertirá en un importante inversor verde. El trabajo del BEI debería acelerarse, no solo en términos de volumen, sino también de su capacidad para asumir más riesgos. La extensión del Plan Juncker a proyectos en el marco del pacto financiero y climático, por ejemplo, permitiría al BEI utilizar la garantía del Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas.

    También se debe considerar que el BEI se convierta en el banco para el desarrollo sostenible, principalmente para financiar la transición energética, la movilidad ecológica y la innovación, y alejarse de la financiación de proyectos tradicionales. Los proyectos ecológicos deben asignarse de acuerdo con una nueva clasificación europea.

    La economía circular, así como las inversiones en la eficiencia energética de los edificios deben fomentarse.

    La transición debe ser económica, social y ambientalmente sostenible. Con el fin de promover proyectos sostenibles e identificar áreas en las que las inversiones pueden tener el impacto ambiental y económico más positivo, el CESE apoya el desarrollo de un sistema de clasificación unificado de la UE (taxonomía). Deben otorgarse etiquetas verdes a las inversiones que cumplan con la taxonomía de la UE y los más altos estándares de sostenibilidad, con el fin de garantizar la asignación positiva de las inversiones.

    La UE no solo debe fomentar la cooperación entre los Estados miembros, sino también alinear sus propias políticas con el objetivo de apoyar la prosperidad compartida de los empresarios, trabajadores y personas europeos.

    En cada acuerdo comercial, las cláusulas sociales y ambientales deben completarse con un compromiso vinculante al Acuerdo de París.

    “Nadie debe quedarse atrás”. Este es el credo del CESE, alineado con la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU. Es crucial que las pymes, las cooperativas y las pequeñas organizaciones en todos los niveles locales tengan acceso a las finanzas y la I + D. Para garantizar una transición social justa, parte de la financiación debe asignarse a un fondo de ajuste para las regiones y los trabajadores afectados por los sectores en transición. El CESE propone destinar una parte sustancial del Fondo Europeo de Cohesión a los objetivos climáticos y sus beneficios socioeconómicos positivos.

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  • España se pondrá el objetivo de reducir un 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 respecto a 1990

    El Gobierno fijará en el Plan Nacional de Energía y Clima que va a llevar próximamente a Bruselas un objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en España del 20% con respecto a 1990, lo que supone reducir en un tercio las que tiene actualmente.

    Así lo ha explicado el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, que ha intervenido en la inauguración de la jornada “Movilidad sostenible”, del Club Español de la Energía.

    Abascal ha afirmado que hay que tomar medidas “rápidamente”, pues las emisiones de gases de efecto invernadero que hay ahora son un 17% superiores a las de 1990, con lo que “hemos ido para atrás”.

    Ha destacado que la movilidad eléctrica en vehículos urbanos va a jugar un papel fundamental, acompañado de la generación eléctrica renovable, en la reducción de emisiones.

    “No podemos quedarnos como estábamos porque eso nos conducirá al fracaso”, ha añadido el secretario de Estado de Energía, que ha dicho que “lo único que podemos hacer es cambiar mentes y estrategias y actuar de una manera diferente”.

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  • El Gobierno suspende el impuesto del 7% de generación eléctrica para «aliviar» la factura de la luz

    La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribero, ha señalado que con esta medida se busca «aliviar con urgencia la factura del consumidor».

    Este impuesto representa unos ingresos de 1.700 millones en la recaudación del Estado.

    Ribera, que ha comparecido hoy en comisión en el Congreso de los Diputados, ha señalado que el Gobierno «no puede mirar hacia otro lado y ha de ofrecer la suspensión inmediata del impuesto del 7% de la generación como medida urgente». Según la ministra de Transición Ecológica, «es la medida más adecuada y acertada para enviar una señal por parte del Gobierno y aliviar la factura del consumidor en un momento en que no puede ser él quien cargue con el peso».

    En concreto, ha cifrado entre un 2,5% y un 4% la bajada de la factura doméstica y entre un 5% y un 5,5% para el gran consumidor industrial.Ribera, que ha aclarado que se trata de una suspensión del impuesto, con el que el Estado ingresa alrededor de 1.700 millones de euros, ha añadido que se mejorará la cobertura inmediata a los consumidores más vulnerables, introduciendo mejoras en el bono social eléctrico, que se complementará con un nuevo bono de la calefacción para que pueda asegurar ese servicio el próximo invierno a esos consumidores.

    La titular de Transición Ecológica, que ha señalado también que antes de seis meses el Gobierno presentará una estrategia contra la pobreza energética, ha expresado la intención del Ejecutivo de incrementar los límites actuales para tener derecho a los descuentos previstos en el bono social, dentro del cual se contemplará expresamente a las familias monoparentales y se introducirán criterios de protección a la infancia.

    El anuncio de Teresa Ribera se ha producido el mismo día en que el PP ha registrado una proposición de ley que, entre otras medidas, pide al Gobierno la supresión del impuesto del 7% a la generación eléctrica, tributo que fue implantado en la reforma impulsada por José Manuel Soria.

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  • Agosto se despide con los precios más altos de la electricidad en 2018

    El mercado eléctrico español y portugués MIBEL está registrando los precios más altos de este 2018. Hasta el punto de que los nueve días más caros del año han sido del mes de agosto. Según AleaSoft, las causas principales son la escalada de precios de gas y carbón y la carrera alcista imparable de los derechos de emisiones de CO2.

    El precio del mercado eléctrico español MIBEL ha ido superando el récord de precio más alto de este año 2018 en varias ocasiones durante este mes de agosto. A falta del precio para el último día del mes, los nueve días más caros del año han sido días del mes de agosto. Y de los treinta días más caros del año, más de la mitad son del mes de agosto.

    Mientras tanto, los futuros de electricidad del mercado español en OMIP para el último trimestre de este año, Q4-18, ya han superado los 73 €/MWh, valores prácticamente impensables hace poco más de tres meses cuando se rondaban los 56 €/MWh. El futuro para 2019, por su parte, ha superado los 61,50 €/MWh, cuando a principios de mayo rondaba los 51 €/MWh.

    Precios sin techo
    La empresa especializada en previsiones de precios y demanda viene apuntando desde hace tiempo las causas de esta escalada que parece no tener un techo. Por un lado, el aumento del precio de los combustibles. Los futuros de gas europeo, después de un comportamiento muy plano desde mayo, han empezado una carrera alcista este mes de agosto que acumula ya un incremento del 18%, y se situaron ayer, 29 de agosto, en 25,87 €/MWh.

    Los futuros de carbón europeo para septiembre han vuelto a superar la barrera de los $100 por tonelada esta semana, después de superarla puntualmente durante unos pocos días en julio. Y, por otro lado, los derechos de emisiones de CO2 que han estado subiendo sin pausa durante los últimos doce meses con una subida acumulada del 247%, y en esta última semana han marcado un nuevo salto: de los 18,48 €/t del lunes 20 de agosto a los 21,05 €/t de ayer 29 de agosto, un salto del 14% en apenas una semana.

    La situación de la potencia nuclear en Francia tampoco ayuda, con una gran parte de su parque nuclear parado, lo que está encareciendo el precio de su mercado eléctrico, y está arrastrando al resto de mercados europeos conectados. Según AleaSoft, esta situación, junto con la situación de los combustibles y el CO2 ya comentados, ha favorecido que, en estas últimas dos semanas, desde el 20 de agosto, los precios de los principales mercados eléctricos de Europa hayan incrementado y se hayan situado alrededor de los 70 €/MWh, el precio de los mercados tradicionalmente más caros. La excepción estaba siendo el mercado nórdico NordPool que, aunque registraba precios mucho más caros que el verano anterior, se había mantenido alrededor de los 50 €/MWh, hasta el martes 28 de agosto cuando saltó hasta cerca de los 60 €/MWh.

     

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  • El fin del cambio de hora acabará con la pesadilla de los ‘traders’ del mercado eléctrico

    El cambio de hora, aunque no lo parezca, tiene una incidencia muy importante en el mercado eléctrico. Existen dos días al año que son la auténtica pesadilla de los traders del mercado eléctrico. Los días que coinciden con el cambio de hora tanto en marzo como en octubre. Sin ir más lejos, y por cuestiones de cercanía, el próximo 28 de octubre, el último domingo del mes, los traders tienen que estar preparados para el cambio de hora. Es lo que en el mercado se conoce como la H25, la hora 25, porque se tiene que comprar y vender energía durante una hora más, al retrasarse el reloj una hora.

    Y eso se convierte en un caos en un mercado que funciona hora a hora. Son varios los cambios que se producen esos días. El analista u operador del mercado eléctrico maneja muchísima información. De Red Eléctrica, de OMIE, de las distribuidoras, de la CNMC, del SIMEL, de sus clientes, la demanda que necesitan. Al final se juntan unos 50.000 ficheros con las medidas, las liquidaciones, las ofertas, los resultados, etc, todo por horas y ese día todo cambia.

    Por ejemplo, “el día de 25 horas te fuerza a manejar la información con 25 posiciones por un único día (normalmente son 24), pero el de 23 horas quizás genera más problemas, porque la información en algunos casos la recibes con la hora 2 o 3 vacía y en otros casos con la hora 24, y cada vez que accedes a información horaria debes comprobarlo”, explica Javier Colón, analista del mercado eléctrico y consultor en Neuro Energía.

    Pero la cosa no se queda ahí. Hay más cambios. Por ejemplo, las sesiones de los intradiarios en el mercado cambian esos días. Cabe recordar que ambas fechas son domingo. “Cambian tanto de horario como de horizonte”, explica Colón. Si un trader necesita intercambiar energía con otro país, ese día lo tiene más complicado. El jaleo es aún mayor, porque a lo mejor en ese país están trabajando con las 24 horas y en el pool se está con las 25. Un ejemplo. “para declarar la capacidad con Francia, aunque fuera de 25 horas tenías que hacerlo con 24 horas y en una de las horas tenías que poner el doble de energía de lo que querías y luego se dividía a la mitad”.

    En el caso de los ficheros de intercambio con Red Eléctrica y OMIE, los analistas, encargados de las compraventas de electricidad en el pool, tienen que cambiar buena parte de la información para esos días. Luego también hay que ser precavidos si se trabaja para las islas Canarias, puede afectar a tus clientes de allí. O incluso “tener precaución con la produccion solar, porque el día amanece una hora antes o más tarde y según el proveedor de previsiones que tengas, la información tienes que intrepretarla y corregirla”, afirma Javier Colón. “Conozco un caso de una distribuidora que un día de estos daba sus previsiones de producción solar mal con la información desplazada una hora. Imagínate lo que eso puede producir”.

    “Si lanzas ofertas a mercado para comprar o vender, y las automatizas, tienes que tener en cuenta estos días que tienen una hora menos y una hora más. Es un dolor de cabeza a la hora de tratar los datos”, dice Joaquín Giráldez de la consultora Ingebau.

    Es tan duro el cambio de hora para los operadores del mercado eléctrico que alguno de ellos, esos días tiran la toalla. “Hay que ser muy ordenados y plantear las cosas bien desde el principio, si no los días de cambio de hora pueden dar muchos problemas. Conozco gente que prácticamente no actúa en mercado esos días para no meter la pata”, asegura Colón.

    Y si todo esto pudiera parecer poco, los traders tienen que estar atentos también a los cambios en la demanda de sus clientes. A veces les da por cambiar sus consumos horarios y aprovechar esas horas de más o de menos para meter más carga o menos en unos periodos tarifarios u otros.

    El cambio de hora significa el caos, y si finalmente se elimina, los analistas del pool podrán descansar y trabajar más tranquilos, al menos esos dos últimos domingos de marzo y octubre.

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  • Informe sobre Eficiencia Energética de American Council for an Energy-Efficient Economy (ACEEE)

    El último informe sobre Eficiencia Energética de American Council for an Energy-Efficient Economy (ACEEE), indica que España es el país que más esfuerzos está realizando en cuanto a eficiencia en los edificios.

    Algunos países logran mucho mejor que otros ahorrar energía, pero todos pueden hacer mucho más para ser más eficientes y cumplir sus objetivos climáticos relacionados con el Acuerdo de París, según el informe de ACEEE (The 2018 International Energy Efficiency Scorecard), publicado a finales de junio. De hecho, solo cuatro países en el mundo superan los 70 puntos de los 100 posibles.

    La lista la encabezan, empatados, Italia y Alemania, con 75.5 puntos cada uno, seguidos de cerca por Francia (73.5), el Reino Unido (73) y Japón (67). 

España ocupa el primer lugar en los esfuerzos relacionados con los edificios, y el sexto en el ranking general, con 65,5 puntos. Japón lidera los indicadores en la industria y Francia en el transporte. Estados Unidos, por el contrario, ha caído del octavo lugar en 2016 al décimo en 2018, al anotar seis puntos menos.

    «Es probable que esta tendencia persista si la administración actual continúa desmantelando las regulaciones clave (por ejemplo, sobre emisiones en vehículos)», ha declarado Shruti Vaidyanathan, asesora principal de investigación de la ONG. Además, Vaidyanathan advierte que la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sugiere más retrocesos futuros: «El enfoque de la administración en la producción de energía más que en la eficiencia ha significado que el progreso en las políticas federales de eficiencia energética se ha estancado en gran medida».

    México, todo un ejemplo
    El que en conjunto ha mejorado más es México, hasta el punto de que pasado del puesto 19 en 2016 al 12 este año, al obtener 17 puntos más, situándose solo un punto por detrás de EEUU. ACEEE destaca que la reciente adopción en México de un programa general de eficiencia energética ha estimulado una importante inversión en programas y normas de eficiencia.

    En la cola aparecen Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, con puntuaciones de 16,5 y 18 puntos, respectivamente. Sin embargo, los autores del informe advierten que estas puntuaciones guardan relación con que en estos dos países «hay poca disponibilidad de datos». Sudáfrica completa la lista de los tres últimos, con 23,5 puntos, casi 10 menos que en 2016.

    Los autores del informe recuerdan que la eficiencia energética debe representar casi la mitad de todas las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero necesarias hasta 2040 para limitar el aumento global de la temperatura a 2ºC, según la Agencia Internacional de Energía. Para cumplir sus objetivos climáticos y aprovechar los múltiples beneficios de la eficiencia energética, los países deben incorporar la eficiencia en sus planes económicos y aprender unos de otros emulando las mejores políticas y prácticas de los países líderes.

    «Nuestros resultados muestran que todos los países se beneficiarían de la adopción de políticas adicionales de eficiencia energética», ha señalado Steve Nadel, director ejecutivo de ACEEE. «Estas políticas reducirán la dependencia de las importaciones de energía, crearán empleos, reducirán la contaminación y ahorrarán dinero a las personas y las empresas. También ayudarán a los países a mantenerse competitivos a nivel mundial y cumplir los objetivos climáticos «. Y concluye señalando que según las previsiones, la demanda mundial de energía crecerá un 30% para 2040.

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  • El Gobierno aprueba el nuevo Real Decreto para poner techo a las emisiones de gases nocivos a la atmósfera

    El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto el 6 de Julio de medidas para reducir las emisiones contaminantes de España a la atmósfera, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, según ha anunciado la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá.

    Así, se establecen nuevos compromisos nacionales con nuevos techos a las emisiones de dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), amoniaco (NH3) y partículas finas PM 2,5.

    Además, el Real Decreto prevé la elaboración de un Programa Nacional de Control de la Contaminación Atmosférica con medidas aplicables a sectores como la agricultura, la generación de energía, la industria o el transporte, entre otros. También se establecerá una red de seguimiento de los efectos de la contaminación atmosférica en los ecosistemas.

    Con esta decisión, el Gobierno establece nuevos compromisos nacionales de reducción de emisiones, que deben cumplirse para 2020 y 2030, para el dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), amoniaco (NH3) y partículas finas PM 2,5.

    Con la aprobación de esta norma se transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva (UE) 2016/2284 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de diciembre de 2016, que establece los compromisos de reducción de emisiones de los Estados miembros para las emisiones atmosféricas antropogénicas (más conocida como Directiva de Techos).

    La reducción de las emisiones de estos contaminantes acidificantes, eutrofizantes y precursores del ozono contribuirá a reforzar la protección de la salud humana y del medio ambiente y a mejorar la calidad del aire que respiramos.

    Para ello, será importante que los sectores afectados integren la variable medioambiental en sus actividades, de manera que la inversión se desplace hacia tecnologías más limpias y eficientes.
    El Real Decreto establece la obligación estatal de aprobar un Programa Nacional de Control de la Contaminación para establecer medidas aplicables a todos los sectores pertinentes, tales como la agricultura, la generación de energía, la industria, el transporte por carretera, el transporte por vías navegables, la calefacción doméstica, la utilización de máquinas móviles no de carretera y el uso y fabricación de disolventes.

    El programa contendrá medidas que impulsen un comportamiento más sostenible de los sectores mencionados y que permita garantizar el cumplimento de los compromisos nacionales de reducción de emisiones. En todo caso, el programa tendrá que ser aprobado y presentado a la Comisión Europea, como muy tarde en abril del próximo año y deberá ser revisado de manera periódica.

    Por otro lado, el Real Decreto establece que se creará una red de seguimiento del impacto de la contaminación atmosférica para realizar un seguimiento de sus efectos negativos en los ecosistemas.

    La red, que permitirá seguir la contaminación en ecosistemas naturales y seminaturales, ya se está constituyendo y cubre tres regiones biogeográficas de la Península Ibérica como son la atlántica, la mediterránea y la alpina.

    En concreto, tanto los emplazamientos de las estaciones como los parámetros medidos deberán comunicarse a la Comisión Europea y a la Agencia Europea de Medio Ambiente.

    Si bien, el Ministerio para la Transición Ecológica fijará los puntos que conformen esta red utilizando, cuando sea posible, emplazamientos y datos recabados con arreglo a otros programas de medida ya en marcha Adicionalmente, la aprobación de este real decreto actualiza la regulación del Sistema Español de Inventario y Proyecciones de Emisiones a la Atmósfera (SEI) que hasta la fecha estaba regulado por un acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos.

  • Alas de mariposa para la metamorfosis de las células solares

    Uno de los ejemplos por antonomasia de la selección natural es la alteración del color de las mariposas que Darwin detectó en los bosques de Manchester afectados por la polución de la revolución industrial. Debido a la combustión del carbón, las cortezas de los árboles se iban ennegreciendo progresivamente y las mariposas más claras quedaban en evidencia ante sus depredadores.

    Así, fueron sobreviviendo las más oscuras hasta que el resto desapareció por completo. De hecho, recientemente se descubrió el gen responsable de esa variación cromática. Irónicamente, son las alas de una mariposa negra las que posiblemente tengan la clave para el desarrollo de unas células solares mucho más eficientes que, a su vez, den el golpe de gracia a las centrales de carbón.

    Hablamos de la Pachliopta aristolochiae, una mariposa que, de acuerdo con el estudio publicado en Science Advances tiene una singular capacidad para absorber la luz del sol a través de la compleja trama de escamas microscópicas llenas de poros que, además de aligerar el peso de sus alas, le permite mantener la temperatura corporal adecuada.

    Los científicos del California Institute of Technology y el Karlsruh Institute of Technology han estudiado la estructura de las alas de este lepidóptero indio para intentar mejorar los niveles de eficiencia de las células solares producidas actualmente, que no supera el 20%.

    Un proceso sencillo con espectaculares resultados

    Las alas de esta mariposa negra cuentan con una serie de orificios a escala nanométrica que recogen la luz desde múltiples ángulos y en un amplio rango del espectro solar. Por así decirlo, se trata de una especie de jaula de luz que atrapa los rayos al incidir sobre ella.Esta malla es lo que los investigadores han replicado a través de planchas de silicio amorfo hidrogenado en cuya capa superior se practican numerosos orificios microscópicos.

    El resultado tiene el potencial de multiplicar por dos la eficiencia obtenida hasta la fecha. Concretamente, en comparación con una superficie lisa, la tasa de absorción de la luz perpendicular se incrementa en un 97 %, mientras que la luz que incide en un ángulo de 50º llega a aumentar un 207 %. Esta última cifra sería el potencial máximo de aprovechamiento que proporciona esta tecnología.

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  • España es incapaz de atajar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero

    España es incapaz de mantener una trayectoria constante de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero. El pasado año —según las estimaciones presentadas este miércoles por CC OO— las emisiones totales aumentaron un 4,46%, hasta los 339,2 millones de toneladas de CO2 equivalente. Hay que retroceder hasta 2002 para encontrar un incremento tan brusco, que se debe fundamentalmente al uso del carbón y el gas para generar electricidad. España corre el riesgo de convertirse en un lastre para el resto de la Unión Europea si no adopta medidas.

    Una de las víctimas de esta inestable legislatura puede ser (de nuevo) la ley de cambio climático, que Mariano Rajoy prometió en 2015, cuando se cerró el Acuerdo de París, y que aún no se ha aprobado ni ha comenzado a tramitarse en el Congreso de los Diputados. Y esa norma, como ha reconocido el propio Gobierno, se necesita para que España entre en una senda estable de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero a diferencia de lo que ocurre ahora. Sin medidas adicionales, como las que debería contemplar esa futura ley, las emisiones en las próximas décadas no se reducirán e, incluso, aumentarán.

    España alcanzó su pico histórico de emisiones en 2007, con 443,5 millones de toneladas de CO2 equivalente (la unidad de medida que se emplea para los gases de efecto invernadero). La crisis económica hizo que se desplomaran a partir de 2008. Pero esa caída se detuvo en 2013. Desde entonces, las emisiones de España han entrado en una fase de dientes de sierra en la que el aumento o descenso de los gases de efecto invernadero en cada ejercicio ha estado sujeto al clima.

    Y el pasado año el clima fue negativo, ya que la profunda sequía en la que estaba España —con las reservas en los embalses en unos niveles tan bajos nunca vistos este siglo— hizo que se generase muy poca electricidad a través de las centrales hidroeléctricas. Y el hueco fue cubierto con carbón y gas, principales fuentes de CO2 del sector eléctrico en España. El carbón para generar electricidad creció un 21% en 2017 respecto al 2016 y el gas un 31,8%, como se apunta en el informe presentado este miércoles por CC OO. Mientras, este incremento no fue compensado por una bajada en el empleo de carburantes. Al revés: “el consumo de petróleo creció un 0,5%”, sostiene el estudio.

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